No lo volveré a hacer más

Ayer tuve un furibundo ataque de hambre a las doce de la noche. Como no tenía nada más a mano me zampé una pizza. Qué horror! A quien se le ocurre! A las cinco de la mañana todavía estaba en pie y me había bebido un litro y medio de agua con gas. Inflado como una bota realicé un intento de estirarme en la cama pero en mi estómago se libraba una batalla campal, imposible pegar ojo.

En catalán a una noche como esta la llamamos “passar la nit del lloro”. Qué tiene que ver un loro con pasar mala noche? Ni idea, lo que os puedo asegurar es que… no lo volveré a hacer más.

 

Dedicado a Sandro Giacobbe

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