Llegan, no dejan de llegar, mensajes que nos llaman a estar activos, alegres, felices a pesar de la que está cayendo. ¿Y mientras pasan los días que hacemos con la tristeza? ¿La seguimos escondiendo como siempre? O aprovechamos la ocasión y le damos espacio.
Hoy he decidido darle la mano y dejar que me acompañe. Es una tristeza seca, suave y esperanzada. Al sentirse bien recibida se muestra cariñosa conmigo. Al aceptar su presencia mi corazón se siente aliviado.
Cuando todo esto pase y esta tristeza se diluya daré la mano a mi tristeza de siempre, ahora ya se como tratarla.
Collons que profund, Xavi. M’ha agradat molt.
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